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domingo, 29 de junio de 2014

Es como música para...mi cerebro - Parte 2

¡Hola! Aquí les presentamos la continuación de la entrada sobre música y cerebro, basada en el artículo de Stewart et al. de 2006.


Imagen tomada de: www.mariagervilla.com

Un marco para la consideración de trastornos de la escucha musical
Según Stewart et al., puede notarse que los diferentes componentes de la música (tono, melodía, ritmo, timbre y emoción) están basados en diferentes mecanismos psicológicos y sustratos neurales. Este principio es más claramente evidente en el caso del tono y la melodía. Específicamente, la evidencia sugiere un esquema en el cual la percepción del tono y de los patrones simples del tono es soportada por mecanismos en las cortezas auditivas, mientras que el análisis cognitivo de patrones dentro del tono y de los dominios temporales requiere redes más distribuidas que incluyen a la corteza frontal.

Stewart et al. reconocen que aunque no existe una evaluación universal y robusta para todos los pacientes, que tome en cuenta los diversos componentes de la escucha musical y la respuesta emocional, así como la enorme variación en la experiencia musical y el entrenamiento entre sujetos, es posible aproximarse a los trastornos clínicos de manera sistemática, aun si la evaluación está necesariamente limitada a dominios particulares del procesamiento musical.

Déficit adquiridos en la escucha musical

Principios generales
Con base en numerosos estudios analizados por los autores, de casos clínicos clasificados según los síntomas o según la lesión cerebral específica, ellos encuentran que la alteración de la escucha musical en el cerebro lesionado sigue ciertos principios básicos:
  • Es claro que un déficit en la escucha musical surge como consecuencia de una alteración central [cerebral] del procesamiento auditivo.
  • Las lesiones cerebrales que producen déficit en la escucha musical están ampliamente distribuidas, pero preponderantemente en el hemisferio derecho. Por ejemplo, estructuras como la corteza temporal superior (principalmente corteza auditiva no primaria) y otras áreas como la ínsula y el lóbulo frontal son los componentes necesarios de esta red. Los autores, sin embargo, enfatizan que es posible que este principio general se deba a un sesgo en la muestra, ya que los estudios pueden no incluir individuos con daño en el hemisferio izquierdo, quienes con frecuencia quedan con afasia y en quienes es muy difícil -o sencillamente no es una prioridad- evaluar habilidades no lingüísticas.
  • La mayoría de los casos son atribuibles a eventos cerebrovasculares, [entrada relacionada] aunque también a otras patologías, como la degeneración cerebral focal ("amusia progresiva"). Debido a la naturaleza de estas lesiones, los trastornos de la escucha musical se presentan raramente "puros".
  • Un trastorno de la escucha musical puede emerger como un déficit aislado que sigue a la fase de recuperación de una agnosia auditiva más generalizada.
  • Dentro del dominio de la música, es raro que los efectos de las lesiones sean funcionalmente específicos. Sin embargo, es claro que las bases necesarias para el procesamiento de la música sí son separables: se han descrito procesamientos temporal, timbral, mnémico y emocional.
  • Los datos sugieren un esquema general en el cual cualquier sustrato cerebral identificado como crítico para una función musical particular tendrá especificidad relativa, en vez de absoluta, para esa función.

Tono: intervalo
Los déficit en el análisis de los intervalos del tono (detección del cambio en un tono o la discriminación de la dirección del cambio en un tono) son los más fuertemente asociados con lesiones en el giro de Heschl (HG, por sus siglas en inglés) lateral y áreas corticales auditivas no primarias en el planum temporale y la unión parieto-temporal. Aunque la detección de las diferencias en el tono y la discriminación de la dirección del tono son funcionalmente separables, no es frecuente que se reporten de manera separada en estudios que clasifican a los pacientes según los síntomas. Sin embargo, en aquellos en que se ha podido evaluar, la detección de la diferencia en el tono está generalmente asociada con estructuras subcorticales y vías auditivas ascendentes o de la corteza auditiva primaria (CAP) en el HG medial, mientras que la alteración en la discriminación de la dirección del tono está generalmente asociada con el HG lateral. Estos resultados en pacientes son consistentes con el concepto de un "centro del tono" en el HG lateral que emerge de los estudios funcionales en el cerebro musical normal.


Vista esquemática axial del cerebro. De importancia para el procesamiento del tono son el giro de Heschl y el Planum Temporale. Imagen: Creative Commons.

Tono: patrón
Según Stewart et al., los déficit en el análisis de los patrones de tono que comprenden múltiples notas (como las melodías) son comunes en trastornos adquiridos de la escucha musical. Los déficit son más frecuentemente asociados con lesiones en la parte posterior del HG en el planum temporale y en la unión parieto-temporal, y en la parte anterior a HG en el giro temporal superior anterior. La ocurrencia de tal déficit es más común siguiendo lesiones del lado derecho que del lado izquierdo.

Peretz (1990) demostró por primera vez que distintos sitios de daño cerebral puedan afectar diferencialmente el uso de información local y global en las melodías, afirman los autores. Específicamente, Peretz propuso un modelo jerárquico influyente de cooperación entre los hemisferios para el procesamiento del patrón del tono. De acuerdo con este modelo, el hemisferio derecho deriva el contorno del tono (patrón de "subidas" y "bajadas" en una melodía), el cual es a su vez elaborado en el hemisferio izquierdo, quien a su vez rellena la estructura detallada del tono.

Un sustrato crítico para el análisis de la dirección del cambio en el tono está localizado en el HG lateral derecho, sugieren Stewart et al. Específicamente, en estudios que se basan en los síntomas, el análisis del patrón del tono implica áreas temporales derechas más allá del HG, mientras que los estudios basados en la lesión sugieren cooperación entre los hemisferios para procesar aspectos locales y globales de ese patrón.

Tono: estructura tonal
La estructura tonal se refiere a los patrones basados en reglas y determinados por clave. Mientras ambos patrones tonales y atonales del tono muestran estructura global y local, la estructura tonal es específica de la música tonal (es decir, gran parte de la música occidental compuesta antes del siglo XX), explican Stewart et al.

Los déficit en el análisis tonal han sido asociados con daños que implican una red predominantemente derecha de áreas corticales auditivas no primarias, que incluyen el HG lateral, el Planum Temporale, la unión parieto-temporal, la ínsula, la parte anterior del giro temporal superior y el opérculo frontal.

Timbre. Imagen tomada de: www.doslourdes.net
Timbre
La percepción del timbre tiene un número de dimensiones que pueden estar relacionadas con propiedades acústicas diferentes del sonido entrante. Las lesiones que afectan a cualquiera o a todas estas dimensiones podrían, en principio, llevar a un déficit de la percepción del timbre. Según Stewart et al., muchos estudios clínicos incluyen reportes de alteraciones perceptuales en la calidad percibida de la música (frecuentemente descrita como "desagradable", "plana" o "mecánica" en naturaleza) o inhabilidad para reconocer instrumentos musicales, lo cual podría representar defectos específicos en la percepción del timbre.

La evidencia en la literatura clínica sugiere que una red de áreas en el lóbulo temporal superior derecho que se solapa de manera cercana con áreas implicadas en el análisis del patrón del tono, es crítica para la percepción normal del timbre. Los déficit en el timbre han sido observados generalmente en conjunción con déficit en el patrón del tono. Sin embargo, los déficit en el timbre con percepción conservada del patrón del tono también han sido descritos después de accidentes cerebrovasculares del giro temporal superior derecho. Los déficit pueden extenderse a la discriminación del timbre en voces y en sonidos de la naturaleza.

Estructura temporal: intervalo de tiempo, ritmo y métrica
Así como con la percepción del tono, la percepción de la información del tiempo en la música puede ser también analizada jerárquicamente, explican Stewart et al. Por ejemplo, el nivel más bajo de procesamiento temporal que ellos consideran aquí corresponde a la detección de diferencias simples de duración en un tono o la detección de un intervalo de silencio entre dos tonos. Estos elementos básicos de tiempo pueden ser construidos en estructuras más complejas incorporadas en la métrica y el ritmo.

Según Stewart et al., la evidencia proveniente de los estudios basados en síntomas implica predominantemente a las áreas corticales auditivas no primarias del lado derecho posteriores al HG, en la percepción de las diferencias de intervalo de tiempo y áreas bilaterales ampliamente distribuidas más allá del HG en la percepción del ritmo. La evidencia basada en lesiones soporta ampliamente una organización bilateral. Quizás, algunas de estas discrepancias aparentes en la lateralización pueden reflejar efectos del uso de diferentes tareas.

Comparado con el intervalo de tiempo y el ritmo, se han llevado a cabo relativamente pocos estudios de procesamiento en la métrica y, por tanto, la evidencia para un sustrato cerebral crítico permanece inconclusa, explican los autores. Esto es probablemente debido, al menos en parte, a la dificultad de evaluar la métrica de manera confiable, particularmente en sujetos sin un entrenamiento musical formal. En la poca literatura que ha clasificado los trastornos de acuerdo con los síntomas, las alteraciones en la percepción de la métrica han sido asociados con lesiones individuales ampliamente distribuidas en ambos hemisferios cerebrales.

Esquema que muestra el cerebelo y sus partes. Stewart et al. consideran sorprendente el hecho de que ninguno de los estudios basados en lesiones que ellos revisaron hubieran implicado al cerebelo en trastornos del ritmo, ya que tanto estudios de neuroimagen funcional así como el trabajo en pacientes con lesiones del cerebelo han sugerido la intervención de esta estructura en el procesamiento temporal. Imagen tomada de: www.youbioit.com


Memoria: material familiar y nuevo
Según los autores, una serie de estudios ha descrito alteraciones en el reconocimiento de tonos familiares. En todos esos casos los problemas de reconocimiento han estado acompañados de una percepción alterada del patrón del tono. Sin embargo, ellos aclaran que la percepción y el reconocimiento algunas veces pueden estar disociados; es decir, los pacientes pueden tener percepción intacta, pero reconocimiento alterado o viceversa. Stewart et al. explican de manera muy elegante que la presencia de la percepción intacta con el reconocimiento alterado también ocurre en trastornos visuales, donde tal disociación ha sido denominada agnosia "asociativa" (en oposición a aperceptiva). Por analogía con los modelos para la visión, la amusia aperceptiva podría surgir de la percepción anormal del material musical entrante, mientras que la amusia asociativa podría surgir de la asociación anormal de la música percibida normalmente con representaciones almacenadas previamente.

Los déficit en la percepcion y el reconocimiento de tonos familiares puede ocurrir con daño en cualquier hemisferio cerebral que implique al giro temporal superior anterior y a la ínsula.

Emoción
Según Stewart et al., una pérdida del placer en la escucha musical es una queja constante en los trastornos clínicos de la escucha musical. Aunque pocos estudios clínicos han evaluado específicamente la "emoción musical", la asociación más consistente de respuesta emocional alterada a la música a lo largo de los estudios es el daño que implica al lóbulo temporal posterior derecho y a la ínsula.

Emoción musical.
Imagen tomada de:
discografiatodoonline.blogspot.com
Finalmente, los autores recuerdan que es importante considerar que puede haber una jerarquía de respuestas emocionales, análoga a aquellas identificadas para el tono y la información temporal: la percepción de sonidos como consonantes o disonantes es universal en la cultura occidental, mientras que el fenómeno asociativo, específico al sujeto, de "escalofríos" o "piel de gallina" al escuchar música, puede ser considerado como un aspecto de la emoción que es contexto-dependiente.



Todavía continúa...


1 comentario:

  1. Why do Minor Chords Sound Sad?

    The Theory of Musical Equilibration states that in contrast to previous hypotheses, music does not directly describe emotions: instead, it evokes processes of will which the listener identifies with.

    A major chord is something we generally identify with the message, “I want to!” The experience of listening to a minor chord can be compared to the message conveyed when someone says, "No more." If someone were to say the words "no more" slowly and quietly, they would create the impression of being sad, whereas if they were to scream it quickly and loudly, they would be come across as furious. This distinction also applies for the emotional character of a minor chord: if a minor harmony is repeated faster and at greater volume, its sad nature appears to have suddenly turned into fury.

    The Theory of Musical Equilibration applies this principle as it constructs a system which outlines and explains the emotional nature of musical harmonies. For more information you can google Theory of Musical Equilibration.

    Bernd Willimek

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