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martes, 20 de agosto de 2013

Cerca del Éxtasis - Segunda parte

(Esta entrada continúa de la entrada del 19 de agosto de 2013)

¿Cuáles son los efectos fisiológicos de la MDMA o Éxtasis?
Los efectos fisiológicos agudos de la MDMA pueden ser muy poderosos, dice Parrott. El impulso que genera la MDMA sobre la actividad central y periférica monoaminérgica estimula funciones corporales centrales tales como la respiración, la presión sanguínea y la frecuencia cardíaca. Esta estimulación simpaticomimética es probablemente exacerbada por las condiciones ambientales. En seres humanos se han observado incrementos en la actividad física y el movimiento; por ejemplo, la música rítmica repetitiva en las fiestas o "raves" también impulsa los períodos prolongados de baile. El tumulto probablemente también incrementa estos efectos.

Uno de los efectos fisiológicos más importantes de la MDMA, continúa Parrott, es la alteración de la termorregulación. Por ejemplo, ratas que reciben MDMA y son colocadas en un ambiente frío, se refrescan excesivamente; en ambientes muy cálidos se sobre-calientan en una manera dependiente de la dosis (Dafters, 1994; Gordon et al., 1991). Este incremento en la temperatura corporal central también eleva la neurotoxicidad serotoninérgica resultante. 

En humanos la alteración de la termorregulación es también un problema que se exacerba por las características de los ambientes en los que se consume la droga. La mayoría de discotecas son calientes y llenas de gente, con un control inadecuado de la temperatura y la humedad, así que un problema mayor de los consumidores de Éxtasis es el sobrecalentamiento y el desarrollo de hipertermia (Wijngaart et al., 1997). Incluso, a lo largo de los años un número de consumidores de Éxtasis han muerto por hipertermia, debido a las complicaciones médicas asociadas tales como falla renal aguda, ataque cardíaco, coagulación intravascular diseminada (con muerte por sangrado en múltiples sitios), falla hepática, convulsiones o hemorragia cerebral (Cohen, 1998; Green et al., 1995; Henry et al., 1992).

Parrott agrega que el control de fluidos es otro factor crucial. El reemplazo de fluidos se hace para contrarrestar su pérdida a través del sudor. Infortunadamente, explica Parrott, la toma excesiva de fluidos puede causar hiponatremia: la dilución de electrolitos tales como el sodio y el potasio en la circulación sistémica. Esta condición también puede ser fatal.


Éxtasis. Imagen tomada de www4.ncsu.edu © 2007 Erowid.org

¿"Síndrome de serotonina"?
El síndrome de serotonina es causado por drogas o combinaciones de drogas que producen un rápido incremento en la 5-hidroxitriptamina intrasináptica (Gillman, 1998). Citando a Gillman (1998), Parrott explica que sus síntomas incluyen hiperactividad comportamental, confusión mental, agitación, hiperreflexia, hiperpirexia (fiebre), taquicardia, escalofríos, clonus, mioclonías, oscilaciones oculares y temblor (Gillman, 1999; Huether et al., 1997). 

Gillman también anotó que este síndrome comprende un continuo de respuestas que va desde leve a severo. El síndrome "leve" de serotonina se define como tres síntomas de la lista de arriba, mientras que el síndrome "severo" comprende la mayoría de ellos. Según el autor, la mayoría de consumidores de Éxtasis desarrollan un síndrome leve cada vez que toman la droga. Adicionalmente, hay muchos otros signos de actividad serotoninérgica incrementada como el trismo (apretar la mandíbula) y el bruxismo (rechinamiento de dientes), lo cual explica por qué muchos consumidores mastican chicle y desarrollan problemas dentales.

¿Produce adicción (tolerancia y dependencia)?
Según Parrott, existen varias indicaciones de que los efectos positivos de la MDMA decaen con el uso repetido. El autor cita, por ejemplo, a Alexander Shulgin, farmacólogo y sintetizador de drogas de California e iniciador del uso "recreativo" de la MDMA en la década de los setentas, quien comentó que los efectos positivos de la droga declinaban después de las primeras siete experiencias. Según Parrott, a diferencia de las drogas clásicas de adicción, el Éxtasis muestra pocas indicaciones de dependencia física o ansias. Por eso, aun cuando se desarrolle dependencia física al Éxtasis, en comparación con otras drogas psicoactivas parece más fácil que la dependencia se resuelva. Sin embargo, puntualiza Parrott, existen indicaciones informales de dependencia psicológica al Éxtasis, pues algunos de los consumidores frecuentes expresan que necesitan Éxtasis "para disfrutar" o que se sienten "aburridos" sin ella.

Parrott afirma que una queja frecuente, relacionada con efectos de rebote, es la de bajo estado de ánimo en los días después de tomar Éxtasis. Incluso, continúa, en los estudios de laboratorio con administración aguda de MDMA, se reportan fatiga y sentimientos negativos en las 24 horas subsiguientes (Liechti et al., 2001). Otro reporte citado por el autor indica que de 400 consumidores "recreativos" el 83% reportó bajo estado de ánimo y dificultades de concentración o memoria en los días siguientes al fin de semana de uso del Éxtasis.

¿Se realizan estudios científicos con Éxtasis en humanos?
Sí. Especialmente para investigar las consecuencias psicológicas, psiquiátricas, fisiológicas o cognitivas de su uso. Parrott (1996) y Parrott et al. (1998) reportaron déficit significativos de memoria en consumidores de Éxtasis tanto iniciales como regulares, en comparación con un grupo control de la misma edad que nunca había tomado Éxtasis. El desempeño de ambos grupos en la mayoría de tests cognitivos estándar fue similar, aunque en tareas de recuerdo de palabras inmediato y diferido, los consumidores de Éxtasis recordaron significativamente menos palabras que los controles no consumidores.

Con respecto a alteraciones psiquiátricas, Parrott cita a Schifano et al. (1998), quienes administraron una batería de medidas psiquiátricas y psicobiológicas de evaluación a 150 jóvenes de un centro de tratamiento de drogadicción y encontraron una cantidad de trastornos. En orden descendente de frecuencia, fueron: depresión, trastorno psicótico, alteración cognitiva, bulimia, trastorno del control de los impulsos y ataques de pánico. Los consumidores de Éxtasis que reportaron problemas tuvieron un consumo más alto de Éxtasis a lo largo de la vida (47 tabletas) que aquellos que no reportaron problemas (3 tabletas).

En otro estudio citado por Parrott, cuando se analizó un grupo de 234 poli-consumidores de Éxtasis, el número de pastillas de Éxtasis alguna vez tomadas se encontró positivamente correlacionado con ansiedad, ansiedad fóbica, psicoticismo, efectos secundarios de MDMA y sentimientos negativos (Milani et al., 2000). El 24% de 150 consumidores de Éxtasis que asistían a una clínica para el tratamiento de la dependencia a las drogas reportó bulimia (Schifano et al., 1998).

Adicionalmente, con respecto a efectos psicobiológicos, en un estudio longitudinal, dificultades sexuales (por ejemplo, impotencia) han sido reportadas en un número de consumidores asiduos.

¿Cómo se explica la neurotoxicidad serotoninérgica de la MDMA?
Los factores más importantes bajo los cuales la neurotoxicidad serotoninérgica se desarrolla son la dosis, la repetición de la dosis, la temperatura ambiente y otras drogas, explica Parrott. Las altas dosis causan un daño mayor en el terminal axónico que las dosis bajas, así como dosis repetidas son más destructivas que dosis únicas.

Huether et al. (1997) esbozó un modelo explicativo para cómo la MDMA puede causar el daño neural serotoninérgico en animales y los déficit funcionales en humanos. En esencia, explica Parrott, este modelo asume que la MDMA causa una liberación masiva de serotonina, la cual altera severamente los procesos básicos de metabolismo de la energía en la presinapsis. Así, cualquier factor contribuyente al "profundo gasto de energía" incrementará la posibilidad de daño celular resultante. El ejercicio, la hipertermia y las drogas estimulantes dopaminérgicas y serotoninérgicas exacerbarán todas el gasto celular y contribuirán así al daño resultante en las terminales axónicas.

Adicionalmente, los consumidores "recreativos" de Éxtasis parecen buscar también condiciones que impulsen la respuesta serotoninérgica aguda. Por ejemplo, el ejercicio prolongado o el baile en condiciones de temperatura cálida y de tumultos, junto con el uso de otras drogas estimulantes, eleva la activación simpática y cortical. Estos factores pueden elevar los estados de euforia inducidos por el Éxtasis. Sin embargo, según lo indica la investigación animal, el daño neuropsicobiológico de largo plazo es una función directa de la frecuencia e intensidad de los episodios estimulatorios agudos.

Según Parrott, la evidencia empírica que establece si algunos de los signos de recuperación serotoninérgica o funcional cesan después del uso recreativo de Éxtasis es limitada. Muchos de los estudios de caso individual publicados han reportado que los problemas permanecieron por un período después de que el uso de la MDMA ha cesado.

Conclusión
La predicción alguna vez establecida de que la MDMA proporcionara una ruta química a la felicidad (Dye, 1982) no ha sido soportada por evidencia empírica. No hay indicaciones, afirma Parrott, de que los consumidores "recreativos" de Éxtasis lleven vidas más felices, satisfactorias o sean más tolerantes (Parrott et al., 2001). En cambio, los consumidores de Éxtasis sí muestran marcadas fluctuaciones en el ánimo, con breves períodos de euforia cuando han consumido la MDMA seguidos de letargo y depresión por días después (Curran, 2000; Curran & Travill, 1997; Parrott & Lasky, 1998). Además, puntualiza Parrott, los efectos a largo plazo son aún más dañinos y se hacen aparentes poco después de que se comienza el consumo de Éxtasis. 

Los déficit cognitivos más marcados se encuentran en memoria, así como numerosos trastornos psicobiológicos también son frecuentes: alteración del sueño, reducción del apetito, ansiedad fóbica, impulsividad, interés sexual reducido, depresión y suicidio, síntomas psicóticos, trastorno obsesivo-compulsivo y dificultades socioeconómicas. Parrott también reconoce que hay quienes todavía piensan que los efectos de la MDMA podrían llegar a ser benéficos si se utilizara apropiadamente.

Finalmente, Parrott concluye que la combinación de fuertes factores estimulantes (calor, baile continuo), otras drogas estimulantes y dosis incrementadas de MDMA probablemente ayudan a mantener la experiencia de la droga para hacerle frente a una eficacia serononinérgica que se va disminuyendo poco a poco, pero que también aumenta las condiciones farmacológicas e hipertérmicas que causan pérdida serotoninérgica posterior.

Referencia:
Parrott, A.C. (2001). Human psychopharmacology of Ecstasy (MDMA): a review of 15 years of empirical research. Hum Psychopharmacol Clin Exp, 16. pp. 557-577.


Comentario
Bien, con esta entrada damos por terminado este inspirador artículo de revisión. Como vimos, el Éxtasis es una droga "psicoactiva" derivada de la anfetamina cuyo principal componente es la 3,4-metilenedioximetanfetamina utilizada por muchos consumidores con fines "recreativos" o de diversión. 

Aunque muchas propiedades "positivas" de relación con otros se adjudican al Éxtasis, en realidad lleva asociadas, también, muchas consecuencias negativas tanto en el nivel psicológico como en el fisiológico. Entre las propiedades "positivas" (pero que se dan sólo durante el consumo) están el incremento en la euforia, la actividad física y el placer sensual. Entre las propiedades negativas está la alteración en la termorregulación (con las consecuencias médicas que trae, incluida la muerte), la depresión post-consumo, la alteración fisiológica (en la frecuencia cardíaca, la presión sanguínea o la respiración), el poli-consumo (de otras drogas) y la tolerancia (o sea, que se necesiten dosis cada vez más altas para lograr el mismo efecto inicial con la droga). A mediano plazo, el consumo de Éxtasis también puede ocasionar alteraciones cognitivas, especialmente en la memoria, así como problemas psiquiátricos. Aunque comparada con otras drogas "psicoactivas" el Éxtasis no genera adicción o dependencia fisiológica, su uso es muy peligroso para la vida debido a los efectos secundarios sobre el sistema nervioso central y a su farmacocinética (efectos sobre el organismo) no-linear.

Parrott nos enseñó también acerca del "síndrome de serotonina" (recordemos que la serotonina es el neurotransmisor sobre el que actúa la MDMA, aunque ésta también "desordena" a las otras monoaminas en general). Este síndrome se manifiesta en un continuo que va de leve a severo y la mayoría de consumidores presenta un síndrome leve cuando está bajo los efectos de la droga.

En síntesis, gracias al autor pudimos estar un poco más cerca del Éxtasis y formarnos una opinión sustentada sobre esta droga. Como con el resto de drogas, su uso no es ni "bueno" ni "malo", sino que trae consigo un montón de consecuencias que pueden comprometer psicológica y fisiológicamente a la persona y, aún más, poner en riesgo su vida.

...Si alguien aún cree más lo que dicen en la calle de todas las "bondades" del Éxtasis, tenga en cuenta que nadie que quiera venderle un producto le va a decir "lo malo" de ese producto...

...Si alguien aún tiene dudas de si usarla o no, tenga en cuenta que esta no es la droga de la felicidad, ni del amor, ni de la pasión, ni de la sexualidad. Lo que no esté en su cerebro de entrada, ninguna droga se lo va a "regalar" o, si lo prefiere, el "regalo" no le va a durar siempre...



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