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domingo, 26 de mayo de 2013

En retrospectiva: una historia de "serendipia"

A continuación queremos presentarles una historia inspiradora. No tiene que ver directamente con psicología, ni con neurociencia, ni con un estudio en particular. En cambio, es una breve presentación de la historia de una persona que trabaja en ciencia. Consideramos importante compartirla, puesto que seguramente muchos de los que siguen, consultan o visitan este blog están interesados en ciencia en general o desean seguir una carrera en ciencia. No es cosa fácil, la verdad, pero tampoco es algo inalcanzable. Por eso, es muy interesante conocer más o menos de qué manera han llegado hasta donde están, aquellas personas que ya están trabajando en ciencia y están formando parte de su historia. En apariencia es sólo para estudiantes de doctorado, pero se aplica a todos los que estamos vinculados de una u otra forma a la academia.

El artículo presentado a continuación, es una traducción de un artículo publicado por Audrey Jung en In Press, una revista para estudiantes de doctorado de la Universidad Radboud de Nijmegen (Países Bajos). Esperamos sea de su agrado e interés. ¡Agradecemos a Audrey Jung por permitirnos compartirlo aquí! Thanks Audrey for allowing us to share it here!

En retrospectiva
Por Audrey Jung

Kiemeney es un profesor de epidemiología de cáncer, el Jefe Interino del deparamento de evidencia de la salud (antes Departamento de Epidemiología, Bioestadística & HTA), y el Director Científico del Centro para la Práctica basada en la evidencia en el Centro Médico de la Universidad Radboud en Nijmegen (Países Bajos). Aunque parece que su carrera es el resultado de una planeación cuidadosa y calculada, este no ha sido siempre el caso.

Imagen: http://vimeo.com/48283485

Al terminar su bachillerato, Bart Kiemeney quería estudiar medicina, pero no fue aceptado en el programa sino hasta 5 años después, cuando ya había trabajado como administrador de un restaurante, había terminado su entrenamiento como terapeuta físico y se había aventurado en el estudio de la medicina veterinaria, el alemán y la geografía social. Cuando finalmente fue aceptado en la escuela de medicina, tuvo que diferir sus estudios un año más con el fin de completar el servicio militar, el cual realizó en Breda como terapeuta físico del personal militar y de sus familias. 

Fue durante su servicio militar que la atracción de convertirse en médico cambió para él: "Me di cuenta de que estaba muchísimo más interesado en el diagnóstico que en el tratamiento de las enfermedades. Además, tampoco me gustaba el hecho de no poder explicarle a mis pacientes cómo trabajaban las herramientas terapéuticas, tales como el ultrasonido". Por eso, posó su mirada sobre la posibilidad de convertirse en investigador y, con mucho entusiasmo decidió estudiar "ciencias biomédicas" en el Centro Médico de la Universidad Radboud: "Tenía muchas ganas de estudiar ciencias biomédicas pues llevaba seis años sin estar en un programa académico". De allí se graduó Cum laude con una especialización en epidemiología, e inmediatamente fue contratado como jefe del departamento de Cáncer en el Integraal Kankercentrum Oost ([IKO] Centro Este de Cáncer) en Nijmegen (Países Bajos).

Durante los siguientes dos años, Kiemeney buscó un posible tema para su doctorado pero no pudo encontrar nada: "Perdí las esperanzas, [pues] no podía encontrar nada, [por lo que] terminé presentándome a un trabajo en Amgen, en su locación europea en Breda. Era una pequeña compañía en ese entonces". Sin embargo, días previos al comienzo de su trabajo en Amgen, Kiemeney decidió que en realidad "quería estar en un mundo académico y no en el comercial". Kiemeney reflexiona un poco y se ríe disimuladamente cuando agrega que "un año después, Amgen fue la compañía líder en Wall Street [en la cual se mantuvieron] por tres años consecutivos…pero aún no me arrepiento [de mi decisión]".

Por coincidencia, en esa misma época, los urólogos y radioterapeutas en la parte este de Holanda estaban luchando con un proyecto de documentación en el cual habían registrado a cada paciente con cáncer de vejiga que habían visto en los últimos diez años: "Examiné los datos que tenían y entonces me pregunté: '¿qué preguntas clínicas puedo responder con estos datos?'", dice Kiemeney. Entonces, él pasó un año más recogiendo nuevamente los datos con el fin de mejorar su calidad. Su disertación "Evaluación pronóstica del cáncer superficial de vejiga" finalmente nació dos años después, en 1993.

Durante su doctorado, Kiemeney no tenía metas específicas o visión para su carrera, pero sí sabía que quería quedarse en la academia. Por eso, no fue hasta cuando un mentor le sugirió que hiciera un post-doctorado en epidemiología genética cuando se presentó y recibió financiación de la "Sociedad holandesa para el cáncer" y él y su esposa vendieron todas sus pertenencias y se mudaron (una familia de cinco) al Fred Hutchinson Cancer Research Center (Centro de investigación del cáncer Fred Hutchinson) en Seattle, EU, por 9 meses.

Tiempo después, Kiemeney fue a parar a la Universidad Johns Hopkins en Baltimore (EU). De su tiempo allí, Kiemeney habla maravillosamente: "Hubo oportunidades asombrosas en Johns Hopkins: tomaba cada curso de epidemiología genética que ellos ofrecían y comencé mi trabajo en cáncer hereditario de vejiga y próstata. Fue espectacular allí. Como 'postdoc', se sentía como jugar en un almacén de juguetes sin tener una responsabilidad real".

El reto
Después de dos años, él y su familia volvieron a Nijmegen y, en 1995, fue contratado como profesor asistente del departamento de "Evidencia para la salud": "[Allí] enseñé epidemiología y comencé [mi] investigación sobre próstata y cáncer de vejiga hereditario". De los años siguientes, a pesar de prolijos, Kiemeney se refiere como "momentos sin éxito", porque "nuestros resultados no fueron tan asombrosos y, por consiguiente, adquirir financiación fue difícil". Sin embargo, fue durante esos "momentos sin éxito" que Kiemeney tuvo una epifanía: "Los proyectos HapMap y Genoma Humano [dos proyectos internacionales usados para determinar la secuencia de ADN en humanos] estaban en progreso. Además, hubo avances en la tecnología de chips. Fue entonces cuando pensé, ¿en qué dirección, científicamente, se está moviendo el mundo? Muy pronto podrán conseguirse chips para explorar el ADN de alguien. El paso limitante no será entonces ya más la tecnología o el dinero, sino amplias series, miles, de pacientes y personas sanas con ADN e información acerca del estilo de vida, tal como fumar o hábitos alimenticios".

El "estudio biomédico de Nijmegen" (el cual comprende 10.000 residentes de Nijmegen) y el "estudio de cáncer de vejiga de Nijmegen" (con 2.000 pacientes) fue la idea vástago de la epifanía de Kiemeney. Sin embargo, sus detractores salieron con toda la fuerza y Kiemeney fue ridiculizado por sus pares en una conferencia internacional, por su meta de llevar a cabo un amplio estudio acerca de la genética del cáncer de vejiga. A pesar de (o quizás debido a) sus críticas, el grupo de Kiemeney fue el primero en el mundo en publicar nuevos marcadores genéticos para el cáncer de vejiga en 2008.


Dos consejos
Kiemeney reitera que mientras que no ha tenido siempre una visión específica para su carrera, su meta siempre ha sido hacer descubrimientos. La serendipia ha jugado una parte crucial en el viaje profesional de Kiemeney: desde ser rechazado por la escuela de medicina hasta ser profesor de epidemiología de cáncer. Sin embargo, el consejo de Kiemeney para los estudiantes de doctorado es: "Terminen su trabajo de doctorado planeado un año antes del año final. Pregúntense a sí mismos si quieren continuar en la academia o si [en cambio] quieren trabajar en algo más. Si quieren continuar en la academia, asegúrense de escribir una propuesta de financiación para un post-doctorado antes de que terminen su doctorado".

Kiemeney enfatiza también la importancia de proporcionarse a sí mismo una educación amplia: "Es muy importante mirar fuera del mundo de su propia tesis de doctorado. Lo fácil es sólo enfocarse en su tesis, pero no lo hagan; deben asistir a seminarios o discusiones fuera de su propio campo. Aquí les pedimos a los candidatos de doctorado que escriban una lista de propuestas para sus tesis, la cual debe estar por fuera del dominio de su tema de doctorado porque queremos que los estudiantes de doctorado miren al mundo o piensen desde una nueva perspectiva. Abran su mente a nuevas ideas y no olviden establecer contactos". 


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